30.4.08

Asco nomás al mundo.
Empedrado al tacho.
Renglones no llegan a cubrir la angustia de sentirse pisado por un remis azul al ver la absurda burda competición de rayas en remeras, sandalias en las patas y rulos en las neuronas. El olor a onda verde nunca es bueno cuando al piso uno se cayó de nuca y frente a la vez.
¡La cabeza rebotando en el asfalto por ser poco tigre de bengala, por tener corazones de medias y por el pelo lacio natural!
Asco al mundo y altermundo. Incomprensión a la absurda sorpresa y a la rubia y fría felicidad de un porrón.
Moza, camarera, tráigame por favor algo que de la sed me arranque la cabeza para dejarme en un destino mejor a kilómetros de acá y de acá. Impotencia y un autismo incapaz de reir y de llorar. Equilibrio sin gas, no encontrarás. La mente está ocupada y las hormonas alteradas. Todo al bajo costo de un barato alfajor en un barato tren.

Ya probaste el mainstream, ahora probá el under.

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