10.9.08

Es inconfundible esa subida como colandose, subiendo por la escalera caminando por las cabezas de la gente en vez de apoyando los pies en los escalones. Sube rapido y con pasos cortitos para llegar hasta arriba y lanzarse otra vez, como en un tobogán de canción inglesa. Se tira hasta la arena y de vuelta empieza a subir, una y otra vez lanzándose desde el Hercules sin paracaídas ni ala delta, con simples ganas de aprender a volar en la caída. Simples ganas de aprender a caminar sobre las cuerdas, a hacer equilibrio sin pensar en los trastes y a sonreir ante la muerte para finalmente morir.
Recitado porteño en medio de un solo de bata, esponjosa salida para un nuevo estribillo que va a morir estrellado como un kamikaze en el cielo. Esponjosa bata llena de espuma y de ganas de gritar un gol, de tomar un mate y de sentarse a pescar en la escollera a ver el atardecer.
Y tus labios y tu voz tratando de imitar el sonido salvaje del dedo. Tu murmuro constante tratando de imitar el riff de esta canción. Explosión de emoción, riff de bajo de cinco cuerdas y poesía desgarbada en el menú del día.

¿Que hay de éste?

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