31.3.08

La prueba inexorable de que los vacíos terminan rellenando otros vacíos.
Cómo explicar. Cómo hacer entender. Es como rubia en telenovela de nueva y media, queriendo decirle al estupefacto de su novio que tuvo pito.
Esto es más otra cosa (ja!). Y no se entiende, porque hay conceptos establecidos para todo, hasta para saber qué es un concepto. El vacío es para cualquiera como un agujero negro, una faltante tan grande que agobia y presiona, asociada a la oscuridad, ese dibujito de ondas de luz entrelazadas, anulando sus direcciones.
Y los rellenos, de tantos tipos, son el sólido piso sobre el cual andar. La firmeza con que todo sonríe o llora, pero hay algo que sonría o llore. En los vacíos, aunque parezca que siempre llueve, nunca hay nada, ni agua ni lagrimitas breves.
Para salirse así es necesario experimentar, llegar a toquetear el código que, decodificado, tiene inmensas posibilidades. No sabe nada nuevo el que no está metido en las situaciones más ambiguas de la vida. El que no se atrapó en un zigzag en un baño de parque de diversiones a voluntad, en un ruidito que le recordó por un momento una imagen venida de otra galaxia.
Y así, así se construyen los conceptos absurdos (aparentemente). Así se explica que los vacíos terminen rellenando otros vacíos.
Aún no está muy claro, pero quizás se pueda hablar de un vacío principal que es rellenado a fuerzas de otros vacíos. Es que, como todo, a medida que pasa el tiempo, se va descubriendo que no todo es tan así como se creyó. Entonces, en los vacíos, que imaginaremos como cápsulas negras inundadas de la más inmensa y espesa oscuridad sin aire, había algo. En las paredes de estas cápsulas negras algún explorador raspó curioso y sobre la mano le quedó un residuo negro, raro, blando y suave. Negrísimo residuo. Entonces propuso que los vacíos pequeños, que son múltiples en la vida de todos, van descamando sus paredes de cápsula, tirando dentro del vacío principal esos residuos negros y blandos. Así, uno empieza a notar que l mayor crisis existencial comienza a rellenarse, y todo está lleno. Lleno de vacío.
Hay que entrenar a la mente para entender cómo es que pasa algo así. Pero no, lo que realmente hay que hacer es dejarse morir un poco, llenarse de vacíos y llenarse. La ausencia de materia, que no existe realmente porque no existe materia para compararlo y notar que falta algo.
Cómo decantan y qué pasa cuando el vacío principal se llena de todos los otros, no lo sabemos. Por ahora solo hemos transitado una mínima parte del largo camino, y esta tarde estuvimos pendientes de los pasos de otro gran conocedor de lo que es estar completamente entregado a la ambiguedad de ser. Lloramos lágrimas dedicadas a sus más tristes recuerdos, le agradecimos que colabore a la causa y le besamos en la frente suavemente, porque entendimos, tal como lo comentan en un videito donde posiblemente hablen de él, que la muerte es el mejor esponsor.


Pero para tus delicias yo no tengo tiempos, y no hay barreras de vida que puedan detener lo conmovedor de tu voz, tantas tardes cantando mis propias canciones. Porque para tus delicias yo no tengo tiempos, estamos llenos, estamos jodidos y olvidados... somos restos de paredes en el vacío del universo. A los hombres lindos muertos a escopetazos de malos tratos, a esas caras de euforia fresca reluciendo en blanco y negro, a ese timbre de licor dulce, a esa cara de haber sentido tantas veces cómo se mueve el péndulo en tu cuento de terror. A todo eso, cantamos la mejor de las melodías para invitarte a descansar en paz. Y tomar otra vez en tus manos el delirio puro, la ternura derrochada, que nos queda tanto tiempo y hacés tanta falta vos, viejo eterno en la retina del mundo, sin concretar glorias y condenado a ser recordado en el olvido.
Y todo fue por una noche que se ha empecinado en mí.


ED viviendo, latiendo - mondongosymosquitos de fin de marzo

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Mari, paso aca a leer estos textos tan lindos. Me gustan mucho, te felicito a ti y a tu amigo.
Este ultimo es precioso, creo que se de quien hablas! ;)
Te dejo un saludo enorme, nos cruzamos en algun 221 :p

Gabriel dijo...

Luis Alberto tanto tiempo!

Anónimo dijo...

Uaaaaaaaaaa (?). Me fui de paseo contigo eh! Me enc-ant-ó. Pero salado.
Te mando un abrazo, LAH! Nos vemos por ahi.